Dejar el lugar donde creciste para empezar una nueva aventura en una ciudad como Madrid es muy emocionante pero a la vez puede llegar a ser un reto.
Vivir tu etapa universitaria en una ciudad con tanto que ofrecer es una garantía de experiencias inolvidables y crecimiento personal, sin embargo las primeras semanas suele aparecer la morriña, ese sentimiento de añoranza por tu familia, amigos y todo lo que deja temporalmente en su hogar.
Pero no hay que preocuparse en exceso por este sentimiento, es completamente natural y en este artículo vamos a darte unos consejos para aprender a manejarla y así disfrutar al máximo de tu experiencia universitaria en Madrid.
¿Qué es la morriña?
La RAE describe este sentimiento como la tristeza o melancolía especialmente la nostalgia de la tierra natal y lo cierto es que es muy normal que aparezca este sentimiento cuando dejas tu hogar por primera vez. Empiezas a echar de menos cosas tan simples como compartir las comidas con tu familia, tus horarios y rutinas o el clima del lugar donde creciste que antes dabas por sentado.
El proceso de adaptación
Si te sientes así no te agobies, es un sentimiento completamente normal y cada estudiante vive este proceso de forma diferente por eso:
- No te compares con otros
- Respeta tu ritmo de adaptación
- No tomes decisiones precipitadas ni pienses que estudiar fuera ha sido una mala decisión
Consejos para gestionar la morriña
Sabemos que al principio puede parecer todo un reto, pero hay algunos hábitos que pueden ayudarte a sobrellevar este sentimiento y así poder disfrutar de esta etapa tan enriquecedora, algunos de ellos son:
Sigue en contacto con tu familia
Vivimos en la era de la tecnología y una de sus muchas ventajas es que podemos seguir conectados con nuestros seres queridos desde prácticamente cualquier lugar del mundo, las videollamadas, los mensajes, los audios nos permiten sentir que los tenemos más cerca a pesar de a distancia.
Esto es muy positivo, sin embargo es bueno que tengamos equilibrio al hacerlo para que podamos mantener el vínculo con nuestra familia pero también llegar a crear nuestra propia rutina en nuestro nuevo hogar.
Construye una nueva rutina
Cuando empiezas de cero, tener una rutina puede convertirse en tu mayor aliado, tener una buena organización de todas tus actividades como las clases, las comidas, tus ratos de estudio o incluso el ocio te ayudarán a sentir que tienes el control y esto te ayudará a adaptarte con mayor facilidad.
No tienes que organizar cada minuto de tu día, pero establecer una nueva rutina y nuevos hábitos te harán que sientas el entorno más familiar.
Conoce gente nueva
Somos seres sociables, por eso necesitamos interactuar con otras personas y mucho más en este tipo de situaciones.
Muchas de las personas que te rodean estarán viviendo y enfrentándose a la misma situación que tu, así que aprovecha para conocer gente nueva, participa en actividades relacionadas con la universidad, asiste a eventos , haz algún deporte. Todas estas actividades pueden ayudarte a hacer amigos que se lleguen a convertir en una segunda familia para ti durante esta etapa.
Disfruta de Madrid
Tienes la suerte de vivir esta etapa en una de las capitales más atractivas de Europa, llena de vida y dinámica, con una gran oferta cultural y una gran diversidad entre otras muchas cosas por eso aprovecha para descubrir todo lo que Madrid tiene para ofrecerte.
Visita sus museos, ve a teatros y conciertos, piérdete por sus calles e intenta conocer lugares nuevos, haz tuya la ciudad y siéntete parte de ella.
Como hemos visto en este artículo tienes muchas ayudas a tu alcance que te van a ayudar a superar ese sentimiento de morriña y disfrutar de esta experiencia.
A todas esas ayudas podemos añadir sentirte bien en el lugar en el que vives, una residencia universitaria no ofrece simplemente un lugar donde alojarte, también te da la oportunidad de compartir todo este este proceso con otros estudiantes que están afrontando los mismo retos que tú.
Así que podemos concluir que la morriña aunque pueda parecer un obstáculo al comienzo puede llegar no solo a superarse sino a convertirse en una oportunidad para crecer académica y peronalmente y a cultivar cualidades y habilidades que te serán útiles por el resto de tu vida.


